Ley de Segunda Oportunidad para particulares

La Ley de Segunda Oportunidad para particulares se perfila como una opción legal importante para aquellas personas físicas que necesitan una alternativa a su financiación con el objetivo de superar sus deudas acumuladas.

Conocer las características de esta Ley es esencial para que muchos contribuyentes puedan superar sus problemas económicos de forma positiva.

Una ayuda a particulares y autónomos para exonerar sus deudas

La Ley de Segunda Oportunidad está ideada para que particulares y autónomos exoneren sus deudas, hecho que hasta el nacimiento de esta ley estaba reservado solo a empresas.

Gracias a la aplicación de la Ley de Segunda Oportunidad para particulares, todos aquellos que hayan fracasado en sus finanzas, bien sea un proyecto personal o profesional, pueden afrontar sus deudas con la garantía de un patrimonio presente y futuro.

Para acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad para particulares es necesario que se cedan los bienes que no sean imprescindibles para el desarrollo de la actividad profesional, siempre por un valor igual o inferior al de la deuda.

¿Cómo acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad?

Antes de acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad para particulares, el deudor debe tratar de alcanzar un acuerdo extrajudicial con sus acreedores que deberá ser controlado por un juez.

También puede pedir un mediador concursal partícipe en el proceso, con el fin de garantizar el éxito de la negociación.

¿Cómo se decide la exoneración de las deudas?

Siempre y cuando el juez considere que el deudor no tiene patrimonios activos ni pasivos para acabar con sus deudas, además de haber actuado de buena fe, puede exonerarle de sus deudas.

Hemos de resaltar que la expresión “buena fe” se refiere a que se haya intentado la realización de un acuerdo extrajudicial y que no haya sido considerado culpable en el concurso de acreedores al que se haya visto sometido.

Bien es cierto, que acceder a la aplicación de la Ley de Segunda Oportunidad para particulares no implica la exoneración de todas sus deudas.

En este sentido, el texto legal establece las deudas contraídas con acreedores privados, no de las que tengan con la Agencia Tributaria o la Seguridad Social. Asimismo, las personas divorciadas no podrán ser eximidas del pago de la pensión alimenticia a sus hijos.

Además, hay que tener presente que, si en el plazo de cinco años alguno de los acreedores puede demostrar la mala fe del deudor, o que este haya obtenido otros ingresos, podrá solicitar al juez la revocación de la aplicación previa de la Ley de Segunda Oportunidad para particulares.

Por lo tanto, la Ley de Segunda Oportunidad para personas particulares se traza como una tabla de salvación. Antes de adherirse a ella, la persona ha de tratar de llegar a un acuerdo con los acreedores. Si no se llega a tal acuerdo, es cuando la normativa comienza su curso.

En definitiva, la Ley de Segunda Oportunidad ha saneado la economía de particulares desde su nacimiento en 2005, de tal forma que se han librado de una situación económica insostenible. Siempre que se cuenta con la ayuda y asesoramiento legal de abogados para deudas.

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